Inteligencia emocional

La inteligencia emocional es la habilidad de una persona para percibir, comprender y regular las emociones tanto de uno mismo, como de los demás promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.

Para que una persona empiece a trabajar con su inteligencia emocional lo más importante sería que conozca las emociones básicas y su función.

 Es importante saber que todas las emociones tienen una función para nosotros, aunque estas a veces nos hagan sentir mal. Por lo tanto reprimir las emociones sería el primer error que no debemos cometer, en cambio podemos aprender a vivir nuestras emociones de la forma más adaptativa posible.

  

Hoy queremos compartir con vosotros algunas pinceladas sobre que son nuestras emociones y cómo podemos trabajar nuestra inteligencia emocional y para ello nos gustaría empezar destacando la función de las emociones básicas para nosotros.

El miedo

El miedo es una emoción que prepara a nuestro cuerpo para defenderse o atacar. Por lo tanto es de suma importancia cuando estamos en una situación peligrosa. El problema surge cuando interpretamos nuestro entorno como peligroso cuando en realidad no lo es, esto nos puede conllevar problemas a largo plazo como estrés.  

La tristeza

La tristeza nos invita a la reflexión sobre nuestra vida y a llevar a cabo cambios, por lo tanto es una herramienta muy importante para el crecimiento personal. Puede volverse desadaptativa si nos dejamos llevar por esa emoción y no tomamos decisiones, pudiendo llegar incluso a padecer un estado depresivo.

La alegría 

La alegría nos insta a repetir las conductas que nos han llevado a sentir esa emoción tan placentera. Como por ejemplo quedar con amigos, aprobar un examen…

El asco 

Esta emoción nos aleja de cosas que nos puedan hacer mal y suele relacionarse la mayoría de las veces con alimento. Así cuando nos acercamos a algún alimento en mal estado, el asco nos previene de ingerirlo y que nos haga mal 

La ira 

Solemos juzgar la ira como una emoción negativa, pero como hemos comentado antes, esta emoción también tiene una función y en este caso es la motivación al cambio. Nos activa para crecer personalmente, siempre y cuando la canalicemos de forma adaptativa. 

Una vez conocemos las emociones más básicas hay dos puntos muy importantes para ponernos a trabajar con la inteligencia emocional, uno es la empatía y el otro la asertividad. 

La empatía cobra suma importancia en este tema, ya que si practicamos el ponernos en el lugar de los demás y  que puedan sentir. Nuestra relación con ellos cambiará radicalmente y nosotros también podremos entender mejor porque las personas que nos rodean  actúan de una forma u otra. 

La asertividad es un modo de relación interpersonal que se basa en conocer nuestros propios derechos y defenderlos, respetando también los de los demás. Sería un punto intermedio entre dos polos agresividad y pasividad. Un ejemplo de derechos asertivos pueden ser: el derecho a decir que no, a no leer la mente de los demás (ni que lean la nuestra), el derecho a vivir emociones negativas como tristeza o enfado… 

Por ultimo queremos compartir con vosotros la técnica del semáforo que ha demostrado ser muy practica en el desarrollo de la inteligencia emocional. 

Se trata de identificar nuestro estado emocional con los colores del semáforo y actuar en consecuencia.

ROJO: Cuando estamos en “rojo” identificamos nuestras emociones como muy intensas. En este punto se recomienda NO tomar ningún tipo de decisión. Si no más bien PARAR. 

Por lo tanto aconsejamos que cuando se esté en este punto, se hagan actividades distractoras para bajar la intensidad de la emoción. Como por ejemplo ir a pasear, recordar la letra de una canción, ver alguna película, quedar con amigos….

Nota: No estamos reprimiendo la emoción, solo bajando intensidad para trabajar posteriormente con ella.

AMARILLO 

Seguimos con nuestra emoción pero ya no es tan intensa, es el momento de pensar y tomar decisiones. En este punto la asertividad y la empatía cobran suma importancia. 

VERDE 

Es el momento de llevar a cabo nuestras decisiones. 

Esperamos que les haya animado a trabajar su inteligencia emocional, que  ganarán en calidad de vida, tanto propia como, de las personas que nos rodean.

Ángela Jiménez López 

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