Niños/as…¡a la calle!

Parece ser que poco a poco vamos a ir saliendo de esta nueva situación vital en la que nos encontramos. De momento, nuestros/as peques van a poder salir a partir del día 27, por supuesto, con restricciones, pero es algo que nos puede dar un buen soplo de aire fresco, sobre todo, a ellos y ellas, los campeones y campeonas de esta cuarentena.

Hasta ahora como adultos hemos hecho lo que hemos podido y los y las pequeñas nos han dado una gran lección. En mayor o menor medida se han adaptado a esta nueva y extraña vida, en la que no podían ir al cole, no podían ir al parque, no podían ver a sus abuelos y abuelas y mucho menos a sus amigos y amigas. Sin embargo, parece que este soplo de aire llega. Eso sí, tenemos que ser muy conscientes de que, aunque puedan salir, el mundo que van a encontrar ahí fuera es muy distinto al que han conocido hasta ahora en sus cortas vidas.
A nosotras, las personas adultas, nos chocó mucho al principio: muy poca gente en la calle, mascarillas y guantes, personas que se esquivan unas a otras y se miran con desconfianza… y esto es lo que se encontrarán ellos y ellas. Será algo cuanto menos, raro, quizá un poco desconcertante. ¿Y si hacemos que les sea un poco más fácil?

No vamos a poder evitar que les resulte chocante, o que surjan muchas preguntas al respecto. Por ello, quizá, lo más sano que podemos hacer, es tratarlo con naturalidad. Con consciencia de la situación en la que vivimos y llevando a cabo, no solo las medidas higiénicas pertinentes, para protegerles, si no también, tomando medidas para prepararles ante esto, lo que van a ver cuando puedan salir.

Podemos prepararles antes de que esto ocurra, aun faltan unos días, por lo que, podemos ponerles un poco en situación, por supuesto adaptando la explicación a su edad y desarrollo cognitivo. Lo haremos de una forma calmada, ya que lo que no queremos, es provocar miedo en ellos, sino explicarles, sin necesidad de entrar en mucho detalle, que habrá poca gente en la calle, que tendrán que ir junto a papá o mamá (y que sólo uno de los miembros de la familia podrá acompañarle), que no podrán ir al cole o al parque, y que deben tocar lo menos posible.
Debemos buscar para esto momentos de calma, en los que podamos hablar con ellos y ellas con tranquilidad, buscando su atención y comprensión. No es necesario crear una “charla” para ellos, simplemente, podemos ir explicándoles durante estos días, poco a poco, lo que va a ocurrir y cómo.

También, podemos prepararnos nosotros/as para las posibles preguntas que puedan surgir por su parte. Para esto, debemos pensar, que las respuestas que les demos les darán calma ante la situación, por lo que no deben ser muy extensas ni con detalles muy escabrosos. Intentemos no hablarles desde el miedo, ya que podemos trasmitírselo, si no desde la seguridad, de que con nosotros y siguiendo nuestras pautas, estarán bien.

Con estas pequeñas explicaciones, a pesar de que se sorprendan un poco, estaremos dándoles una herramienta muy importante, la de la seguridad. El saber qué va a pasar, aunque luego haya algunas variaciones, les aporta esa estabilidad que tanto necesitan, sobre todo a edades más tempranas. El saber que papá o mamá van a estar con ellos/as y que siguen siendo su referencia, aunque al principio pueda resultarles extraño lo que puedan ver por la calle (si a los/as adultos/as nos impacta ver gente con mascarillas, imagínense lo que debe ser esa visión para un niño/a), saben que nos tienen de su lado y que si lo desean, pueden volver a casa con nosotros/as.

Estas recomendaciones están descritas para familias con niños y niñas de infantil (0-6 años), aunque pueden servir para niños un poco más mayores. Los menores de 18 meses, notarán cambios aunque no puedan expresarlos. Para ellos y ellas, lo más efectivo que podemos darle, más que una explicación verbal que no comprenderán, es el contacto físico, el estar junto a ellos y ellas en todo momento y no tratar la situación de salir a la calle con miedo, nuestras acciones repercutirán más en ellos y ellas que nuestras palabras.

Así que lo mejor, es ofrecerles ese abrazo de seguridad que hemos sido siempre para ellos y ellas.

Laura Sánchez Del Olmo
Psicólogo Infantil de Centro Ágora.

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